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Pico la Rápita |
Tipo de ruta: Lineal, ida y vuelta.
Lugar de inicio: Algimia de Almonacid, Alto Paláncia, Castellón
Hora de inicio: 7 h 30 min
Duración: 3 h 35 min
Distancia: 10.14 Km
Dificultad: Media
Altura mínima: 471 m
Altura máxima: 1111 m
Indice IBP: 60
Calificación (1-10): 8
Recorrido: Fuente de Donace (Algimia de Almonacid) – Acueducto de Donace – Lavadero – Balsa del Canyar - Collado de Villamalur - Pico del Rápita – Collado de Villamalur – Barranco de Cañar – Lavadero – Acueducto de Donace – Fuente Donace.
Saldremos de Algemesí con dirección a
Alginet, por la CV-525, justo antes de entrar en esta ultima
población tomaremos la A-7, Autovía del Mediterráneo, con
dirección a Valencia, desde aquí poco después de sobrepasar la
prisión de Picasent nos desviaremos por la derecha con dirección
Castellón, para poco antes de llegar a Sagunto tomar un desvío a
nuestra derecha para seguir por la A-23, Autovía Mudéjar, pasaremos
las poblaciones de Gilet y Estivella y cuando sobrepasaremos la
población de Soneja, tomaremos un desvío a nuestra derecha, salida
nº 27, que nos llevara a la población de Segorbe. Entraremos en la
población por la CV-216 y pronto nos desviaremos a nuestra derecha
por la CV-200 con dirección a Castellnovo. Poco después de cruzar
el río nos desviaremos a nuestra izquierda por la carretera CV-215,
que después de pasar por Vall de Almonacid nos llevará a Algimia de
Almonacid. Aparcaremos nuestro coche en la calle de La Fuente a la
salida del pueblo cerca de la carretera CV-213 con dirección a
Matet. Junto a la Fuente Donace, el polideportivo, piscina y al
lavadero y acueducto.
Descripción de la ruta:
Esta semana la ruta discurre por las cercanías de Algimia de Almonacid.
Comenzamos a caminar desde la Fuente
Donace, situada junto al acueducto sobre el río Chico o Rambla de
Algimia, que sirve para conducir las aguas sobrantes del riego de la
Balsa del Canyar que en esta zona se reunen con las del manantial de
Donace a fin de regar las huertas situadas debajo de la población.
Para ello cruzan el barranco del Cañar a través del acueducto de
Donace, de un solo ojo. Continuamos caminando para enseguida pasar
junto al lavadero. Podemos decir que la colada se hacía directamente
en la acequía hasta el año 1932, fecha en la que se construyó el
actual lavadero junto al acueducto de Donace. Salimos a la carretera
y continuamos por nuestra derecha con dirección a Matet. En un
centenar de metros cuando ya hayamos dejado atrás el polideportivo
veremos a nuestra derecha un camino cementado, nos desviamos por el,
estamos en el Camino del Cañar o antiguo Camino Vecinal de Algimia a
Villamalur, que en el comienzo tiene ancho carretero. Cruzamos el
Barranco del Cañar y caminamos próximos a él por su margen
izquierdo entre campos de olivos, almendros, algunas cepas de vid, y
cerezos.
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Fuente Donace |
Siempre caminando por el camino
principal llegaremos a la gran Balsa del Cañar, construida en su
forma actual en el año 1884 y reparada en 1993, donde se junta con
las aguas procedentes de otro manantial. Enseguida cruzamos de nuevo
el barranco, que poco a poco se vuelve algo más salvaje y el camino
va aumentando su pendiente. Almeces, chopos, cañas, esparragueras,
zarzaparrilla, zarza, genistas y los primeros alcornoques alegran y
refrescan nuestro caminar. Seguimos por el mismo camino en el que
comienzan a aparecer tramos sin cementar, y poco después de dejar
atrás la balsa nos encontraremos con una bifurcación en donde
continuaremos por nuestra izquierda por el camino cementado. Muy poco
después del desvío pasaremos junto a las ruinas de los Corrales del
Cañar nos hablan de antiguos usos ganaderos de estas tierras. Al
llegar a la altura de un pequeño puente de madera y una caseta nueva
al otro lado del barranco veremos a nuestra izquierda una senda
señalizada con un poste en el que nos indica que esta es la
dirección que debemos tomar para dirigirnos hacia el pico la Rápita.
Abandonamos pues el camino por el que hemos llegado y seguimos por la
senda a nuestra izquierda, entre piteras, por un trazado antiguo de
herradura.
El ascenso progresivamente se endurece,
dejando ya los campos de cultivo para adentrarnos entre abundantes
alcornoques, algunos ya de gran porte. Pronto nos aparece, instalado
sobre una peña a modo de mirador sobre el barranco, el deteriorado
Corral de Gascón. Al frente, en dirección Este, el Pico de la
Rápita, y a nuestra izquierda, al Norte, el Alto de Lorenza. Bajo el
corral la vegetación de rivera nos indica el curso del barranco, que
en pocos metros cruzaremos a su margen izquierdo.
El camino todavía conserva restos de
su esmerada manufactura, con tramos empedrados de rodeno y paredes de
sujeción. Siempre en dirección dominante NE, salvamos el fuerte
desnivel serpenteando. El sotobosque es espeso bajo los alcornoques,
donde las abundantes jaras, aliagas, zarzaparrillas, cantueso,
rosales, marrubios y brezos dejan espacio en las zonas de umbría al
rusco, helechos, madreselva, majuelos, hiedras, musgos y gran
variedad de plantas jugosas.
De nuestro camino salen senderos en
dirección al barranco o hacia la solana de la Rápita que
desestimamos,siguiendo siempre la senda que encontraremos señalizada
con pintura blanca y amarilla del PR. Pequeños cerezos e higueras,
junto a abandonados olivos, almendros y vides son las reliquias
agrícolas de las escarpadas laderas del barranco.
Pasamos junto a un "amortiguador
de presión" del agua canalizada de la Fuente Alcodori, y poco
después nos encontramos con la caseta construida sobre el nacimiento
de ésta. En ninguna de ellas podemos refrescarnos; tan solo
escuchamos su sonido.
A pocos metros a nuestra izquierda,
entre el camino y barranco, nos encontramos con una caseta de
labradores con el tejado derruido. Pronto, junto a alcornoques de
grueso tronco, cruzamos un reguero, ascendiendo junto a éste en dura
subida que el camino suaviza con su trazado serpenteante. La
utilización del camino a lo largo de siglos por gentes y caballerías
han erosionado los frágiles materiales de rodeno del suelo,
hundiéndose hasta tal punto que nos impide contemplar el paisaje en
algunas zonas.
Ya por fin llegamos al Collado de
Villamalur, nos encontramos en un cruce de caminos en donde
encontraremos restos de trincheras que formaban parte de la famosa
línea defensiva XYZ o también conocida por el apellido del Coronel
que dirigió su construcción, “Línea Matalla”. Esta línea
defensiva republicana, se construyo en junio de 1938, y durante casi
un mes trabajaron en ella 5.500 hombres día y noche hasta finalizar
su construcción que aprovechando la orografía del terreno se
convirtió en una defensa inexpugnable que se extendía a lo largo de
unos 150 kilómetros, desde Almenara hasta Santa Cruz de Moya en
Cuenca.
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Restos de trincheras en el collado de Villamalur |
Su construcción obedeció a que la
zona Republicana de Levante, quedó divida en abril de 1938 en dos al
llegar el ejército Nacional al mar a la altura de Vinaroz. No
obstante la Línea XYZ demostró su eficacia al contener en julio de
1938 un fuerte ataque Nacional, lo que le valió al Coronel Manuel
Matallana su ascenso a General.
Ahora abandonamos el duro y hermoso
Camino de Villamalur para continuar ascendiendo por el sendero que
continua por nuestra derecha, siguiendo las indicaciones del poste
que nos dirige hacia el Pico de la Rápita..
Este sendero asciende prácticamente
recto en dirección SE, por la cresta que es la divisoria entre los
términos de Algimia de Almonacid y Alcudia de Veo, y aunque duro en
algunos repechos, salva los más de 200 metros de desnivel hasta el
pico sin excesiva dificultad.
Ya desde el mismo collado los pinos
compiten con el alcornocal, encontrándonos con algunos ejemplares de
carrasca. El sotobosque queda reducido a aliagas, brezos, jaras y
alguna aromática. Algunos pequeños ejemplares de rebollo, que en
otoño rompen la monocromía, nos indican las potencialidades de
estas montañas por continuar ampliando sus especies arbóreas. A
medida que ganamos altura los árboles están más aislados y el
matorral, azotado por el viento, disminuye en altura. Todo ello se
combina para mostrarnos magníficas vistas sobre las laderas de
umbría de la Sierra Espadán y los pueblos de la Plana, con el mar
al fondo, si la niebla no nos impide verlo.
Atravesamos varias zonas de trincheras
hasta alcanzar el Pico de la Rápita, que situado entre refugios y
construcciones de guerra nos muestra inmejorables panorámicas sobre
las tierras y pueblos que circundan la Sierra, y lejanos y
emblemáticos picos de Valencia y Aragón. En días claros el mar nos
ofrece un espectáculo que compensa sobradamente nuestro esfuerzo.
Desde aquí también divisamos, como a vista de pájaro, el trayecto
del PR-CV 63.6 desde Algimia hasta el Pico Espadán.
En el mismo pico un pequeño refugio
excavado en la roca nos puede proteger de las inclemencias
atmosféricas.
El regreso lo haremos por el mismo
camino utilizado en la ida, pero ahora quizás el descenso nos
permita tener algo mas tiempo para poder ir observando todo lo que en
la ida con el esfuerzo de la ascensión no pudimos ver. Así pues
seguimos el mismo camino de ida hasta llegar al Algimia de Almonacid,
lugar de inicio de la ruta de hoy.
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Lavadero |
Hasta pronto.
¡Hola Pepelik! La Rápita es una de mis rutas pendientes. De esta temporada no pasa. Tu entrada además me ha motivado a ello.
ResponderEliminarUn abrazo.
Hola Emilio, ánimo y a por ella.
ResponderEliminarUn saludo y hasta siempre