martes, 1 de marzo de 2016

GR-236 Ruta dels Monestirs - El Pas del Pobre 5ª etapa

Monasterio  Sta. María de la Murta
Fecha: 21/2/16
Tipo de ruta: Lineal
Lugar de inicio: Paratge de la Casella, Alzira, La Ribera Alta, Valencia.
Lugar de finalización: M.U.M.A., Alzira, La Ribera Alta, Valencia.
Hora de inicio: 8 h 28 min
Duración: 3 h 16 min
Distancia: 10.4 Km
Dificultad: Media
Altura mínima: 988 m
Altura máxima: 1248 m
Indice IBP: 52
Calificación (1-10): 8
Recorrido: Paratje de la Casella – Camí del Carasol de la Casella – Pas del Pobre de la Serra de la Murta – Monasterio de Santa María de la Murta – Entrada al paraje de la Murta – Urbanizacion el Respirall – Alzira – M.U.M.A.

Como llegar:
Saldremos de Algemesí por la CV-42, para dirigirnos hacia la población de Alzira, para desde allí seguir por por la CV-50, la carretera de Tavernes de la Valldigna, bordeando la población de Alzira, cuando ya estamos a punto de salir de la misma, encontraremos una gran rotonda, con una figura en el centro, ahí es donde hay que desviarse a la izquierda, se sigue recto por la Avda. Vicente Vidal, hasta que veamos un cartel a la derecha que indica Valle de la Murta, La Casella, nos desviaremos por esta calle, la de la Virgen de la Murta, seguiremos las indicaciones, pues muy pronto encontraremos una bifurcación de carreteras, con un panel de azulejos de cerámica con las indicaciones de a la izquierda el Valle de la Murta, nosotros seguimos recto, con dirección al Valle de la Casella, ahora hay que recorrer unos 8 kilómetros, por carretera asfaltada, para llegar a la entrada a la finca de la Casella, nada mas cruzar junto a los pilares que nos dan la bienvenida seguiremos la carretera asfaltada, encontrándonos con una fuerte rampa hacia nuestra izquierda para llegar al Bar de la Casella, donde aparcaremos nuestro coche.

Comentario:
Esta es la quinta y última de las etapas que componen este recorrido y que vamos a realizar bajo la organización del Ayuntamiento de Alzira y con la colaboración de las distintas localidades por las que discurre. En esta quinta etapa nos hemos dado cita de nuevo Fernando, Paco, David, y yo. Nos desplazamos hasta la vecina población de Alzira desde donde la organización nos traslada en autobús hasta el bar situado en el Paraje de la Casella en donde finalizamos la anterior etapa y daremos comienzo a esta quinta y última, junto al campo de tiro y bar de la Casella.

Descripción de la ruta:
La ruta dels Monestirs recorre los monasterios de Sant Jeroni de Cotalba (Alfauir), Corpus Christi (Lluxent), Santa María de la Valldigna (Simat), Aigües Vives (Carcaixent) y la Murta (Alzira), todos ellos ubicados en la provincia de Valencia. Se trata de una ruta a pie lineal homologada como Sendero de Gran Recorrido (GR), y que discurre por vías pecuarias, caminos reales, sendas de montaña, caminos rurales, antiguas vías de ferrocarril y sendas históricas de origen medieval, como el Pas del Pobre. Por esta ruta se desplazaban, atravesando las montañas, los peregrinos con pocos recursos.
Esta es la quinta y ultima de las etapas. Partiremos desde el lugar en donde se encuentra el campo de tiro y bar de la Casella, descendiendo hasta el Camí del Carasol de la Casella. Atravesaremos el segundo tramo del Pas del Pobre para llegar hasta el Monasterio de Santa María de la Murta. Por el camí de l'Umbria de la Murta llegaremos hasta la urbanizacion el Respirall, y desde allí nos dirigiremos atravesando la población de Alzira, hasta el MUMA donde finaliza esta quinta etapa y la Ruta dels Monestirs.
Desde el paraje de la Casella, lugar en el cual podemos disfrutar de numerosos recorridos de senderismo, comenzaremos esta quinta y última etapa. Seguiremos el Camí del Carasol, asfaltado con dirección hacia la población de Alzira, donde el GR-236 coincide con el PR-CV 303, hasta encontrar a nuestra derecha las indicaciones del desvío que nos conducirá hacia la segunda parte del Pas del Pobre, que asciende por la Solana de la Casella y nos llevará después de un magnifico descenso hasta la Murta. Después de seguir la senda que encontraremos bien señalizada con las marcas blancas y rojas correspondientes al GR llegaremos hasta la parte mas alta del Pas del Pobre, nuestra dificultades habrán terminado. Desde este punto y durante todo el recorrido del descenso, podemos detenernos en varias ocasiones para disfrutar de las vista del Valle de la Murta. Ahora comenzaremos a descender por la senda que sin ninguna dificultad para su seguimiento nos llevará hasta el fondo del Valle de la Murta, solo encontraremos una bifurcación a mitad del descenso, que es el trazado de la Senda Botanica, que continua por nuestra izquierda. Nosotros seguiremos el descenso por la senda de la derecha. La senda nos conducirá junto al mismo monasterio.

MONASTERIO DE SANTA MARÍA DE LA MURTA
La Vall de la Murta era conocida en la Edad Media como Vall dels Miracles, por las numerosas propiedades medicinales de su frondosa vegetación, que con una riqueza y variedad única en él crecía.
El paraje es uno de los mas emblemáticos de la Comunidad Valenciana, especialmente en lo que respecta a flora autóctona.
Al llegar al fondo del valle nos encontraremos frente a nosotros el Puente de Felipe II, construido e inaugurado en 1586 por el propio monarca en una visita que realizó acompañado por el príncipe Felipe y la infanta Isabel Clara Eugenia y que es la entrada al recinto del Monasterio de Santa María de la Murta. Cuzaremos el puente y entraremos en el Monestir de Santa María de la Murta que es el centro neurálgico del valle del mismo nombre, en el siglo VI estaba habitado por una colonia de anacoretas repartidos en ermitas.
Restos del monasterio
En época cristiana, con licencia del rey Pere el Ceremoniós el caballero alzireño Arnau Serra cedió las tierras, para reagrupar a los ermitaños en una comunidad religiosa.
Mediante bula de Gregorio XI, en 1376 se autorizó la fundación de un monasterio en el valle, bajo la protección del Monestir de San Jeroni de Cotalba. Los siglos XV y XVI son su época de mayor esplendor, gracias a la protección de la familia Vich, se alzó la portalada renacentista de la nueva iglesia y la imponente Torre dels Coloms, epicentro actual del antiguo monasterio Jerónimo. El monasterio atesoro a lo largo de su historia un importante patrimonio, y recibió visitas de cardenales, obispos y reyes que dan testimonio de su importancia.
Con la desamortización de Mendizabal en el siglo XIX, el monasterio fue abandonado y paso a manos privadas, iniciando así un rápido proceso de ruina, agravado por el continuo expolio. En la actualidad el Ayuntamiento de Alzira es el propietario del paraje e inició la recuperación del monasterio.
Junto al monasterio se encuentra la almazara, antiguo molino donde elaboraban el aceite, y el jardín “romántico”, un recinto pequeño con estanque que forma parte de la Casa Vella de la Murta, antigua hospedería del siglo XIX que los propietarios tras la desamortización adquirieron, remodelando el hostal y reconvirtiendo en residencia temporal, con aspecto de palacio rural. También podemos encontrar la Capilla de Nuestra Señora de la Murta. Aquí podemos apreciar otro hábitat vegetal dentro del paraje: la naturaleza al servicio del hombre.
Jardin Romántico
Cercanas al monasterio podremos ver las ermitas del Calvario y Santa Marta, y junto al monasterio están las dos balsas que recogen el agua procedente de la Font de la Murta. Nosotros continuamos contemplando la bella estampa del monasterio, y entonces comprenderemos perfectamente a los monjes cuando decidieron hacer de este paraje un lugar de recogimiento y tranquilidad, que a lo largo de los siglos se convertiría en un importante centro cultural y espiritual visitado por personajes de la realeza, aristocracia y clérigos destacados.
Abandonaremos el monasterio cruzando de nuevo el puente de Felipe II y continuaremos por nuestra derecha, por la pista forestal principal del paraje natural. Siguiendo la pista principal, nos encontramos, a nuestra izquierda, con una gran cruz de hierro: el Peiró. A sus pies una pequeña senda ascendente nos lleva en un centenar de metros a la Nevera de la Murta del siglo XVII, ubicada en umbría para conservar mejor la nieve, muy llamativa tanto por la baja altitud donde fue construida, sólo 225 metros , como por la curiosa forma exterior, una casita cuadrada con techo a dos aguas, inusual en las neveras valencianas. En el interior se encuentra un pozo circular de 7 metros de diámetro y unos 6.6 metros de profundidad. En el interior, visible desde tres aberturas (hay una cuarta tapiada) veremos los agujeros que conformaban la escalera y una polea por la que se extraía la nieve prensada del interior, que era utilizada en el cenobio para usos alimenticios y medicinales.
Desde la Nevera de la Murta regresaremos a la pista principal del paraje, y continuaremos por nuestra izquierda hasta llegar a la salida del paraje natural.
Se acerca ya el final de nuestra andadura. Abandonamos el Paraje de la Murta para dirigirnos a la ciudad de Alzira por el Camí de la Ombria de la Murta para ascender a la urbanización del Respirall, por la Pared Negra y a continuación por el Cami de la Travessa, para ascender a la urbanización del Respirall, por la Pared Negra. Posteriormente descenderemos hasta la urbanización Santa María del Bon Aire por el Cami de la Travessa . P Dejaremos atrás a nuestra derecha, en esta ocasión, el Santuari de la Verge del Lluch, situado en la cima de la Muntanyeta de San Salvador.
Este santuario se originó como un ermitorio dedicado a la veneración del Salvador, muy extendida por la zona durante la conquista del rey Jaime I. Por el testamento del arcediano mosén Pedro Esplugues, de 1337 se sabe que el mismo propició la restauración de la ermita y se conoce el inventario de la misma. Disponía de confesionario, sacristía y coro. A su lado se encontraban las dependencias destinadas a vivienda de los ermitaños con cocina, comedor, cisterna y patio, en la planta alta se encontraban los dormitorios. El 5 de agosto de 1699, la imagen de la Virgen del Lluch, patrona de Alcira, fue trasladada en procesión desde la ciudad al ermitorio de la Muntanyeta.
Con la llegada de la imagen, la devoción de referencia del lugar pasa progresivamente de ser la del Salvador a la de Virgen del Lluch, usándose ambas denominaciones, por ejemplo, en el Libro de Actas Municipales de 1783. Durante el siglo XIX las peregrinaciones fueron siendo más multitudinarias, como es el caso de 1891, cuando acudieron 15 000 personas. A inicios del siglo XX algunas de las peregrinaciones tuvieron carácter diocesano.
Visitando el monasterio
La necesidad de reparaciones en el edificio, junto con la creciente popularidad de lugar, llevaron a plantear en 1922 la edificación de una nueva ermita, constituyéndose la Junta de Obras en 1923, pero la riada que afectó a Alcira en aquel mismo año retrasó el proyecto. La primera piedra no se pudo colocar hasta 1927. El 30 de agosto de 1935 se trasladó oficialmente la imagen titular, si bien el templo tardó algún tiempo más en finalizarse.
Del antiguo edificio permaneció en uso la vivienda del ermitaño, que dejó de utilizarse en1984 y fue derribada al año siguiente.
Durante la Guerra Civil Española la primitiva imagen de la Virgen del Lluch fue destruida y el templo se utilizó como polvorín. En 1939 se recuperó el uso religioso del lugar, incluyendo la entronización de una nueva imagen de la titular, pero la restauración no se llevó a fin pues se priorizó la reconstrucción de la parroquias de la ciudad. Por ello en 1956 se reconstituyó la Junta de Obras para promover la restauración del templo.
Llegamos al cruce con el carrer del Mestre Villar, continuando por nuestra izquierda, pasamos junto al colegio publico Federico Garcia Sanchiz, para llegar por la calle Verge de la Murta al cruce con la avenida Josep Suñer Orovig, en donde nos espera un grupo de bombos y tambores que nos acompañaran para atravesar la población de Alzira.

ALZIRA
A pesar de la cantidad de yacimientos prehistóricos hallados, del paleolítico (las casas de Xixerá y la cova d'Alfons); del neolítico (la cueva de las Arañas y la cueva de los Gatos); de la edad de bronce (la montaña Assolada y las casas de Montcada); de la época romana (el almijar de San Bernardo y la necrópolis del camino de Albalat), los orígenes no están claros. Los historiadores y los estudiosos han manifestado sus opiniones de manera dispar. Para algunos la ciudad es la sucesora de la Sucro ibérica. Otros buscan sus precedentes en las villas romanas (Materna, Vilella, Casella, etc...) y señalan una concentración de la población en el núcleo de la villa. Por último, están los que señalan esa concentración pero a partir de las alquerías musulmanas repartidas por el término.
Fundada probablemente por los árabes, durante el dominio musulmán, Alcira fue una población muy importante que llegó a tener gobernación propia. Con los almorávides fue foco destacado de diversas rebeliones contra los cristianos y con el intento de unificación almohade pasó a declararse partidaria de estos. La villa, baluarte completamente amurallado, contaba con unas cuantas mezquitas, casas de baño, molinos, etc... El tratado geográfico de Al-Zuhví, escrito hacia el 1147, señala la existencia en Alcira de un gran puente de tres arcos, obra antigua y de excelente factura, así como que sus habitantes eran gente acomodada. De entre los alcireños de la época destacan los literatos Ibn Jafaya, Ibn Amira, Abu Bakr Ibn Sufyan Al-Majzumi, Abu L-Mutarrif Ibn Sufyan Al-Majzumi y Abu Al-Rahaman Ibn Sufyan Al-Majzumi, el médico y filósofo Ibn Tumlus, los jurisconsultos Ben Abil Kasal y Abu Baker, el historiador Algapheker abu Abdalla, y el matemático Ben Rian, entre otros.
El 30 de diciembre de 1242 reconquistó la ciudad el rey Jaime I de Aragón, en un episodio fundamental para la conquista del nuevo Reino de Valencia, ya que Alcira era la única ciudad por la que podía cruzarse el río Júcar, de ahí su lema Claudo regnum et adaperio (Abro y Cierro el Reino). El soberano concedió a la villa infinidad de privilegios, entre los que destacó el de mero y mixto imperio, con jurisdicción en causas civiles y criminales, sobre cuarenta y dos municipios, así como el título de Coronada y Fidelísima Villa Real. Su rango de villa real le dio voto en las Cortes del Reino de Valencia.
La vinculación del conquistador con la ciudad fue grande. Jaime I pasaba largas temporadas en Alcira, por la que sentía especial predilección, en la casa-palacio que popularmente recibió el nombre de Casa real o del rey o Casa de la Olivera. Actualmente está en marcha un proyecto para la recuperación y conservación del edificio. Su segunda esposa, doña Violante de Hungría fundó en Alcira el Convento de Santa María de Montpellier, en memoria de la madre del Rey, que fue donado a la Orden cisterciense en 1274 y que desapareció tras la desamortización de 1820. Fue en Alcira donde, en 1276, el monarca abdicó en favor de sus hijos Pedro III el Grande, que heredó los reinos de Aragón y Valencia, y Jaime II, que heredó el Reino de Mallorca. En el trance de su muerte, como había dispuesto, Don Jaime fue amortajado con los hábitos del císter, orden a la que perteneció San Bernardo de Alzira, patrón de la villa. El episodio de la muerte del rey es controvertido. Según las crónicas, una vez hubo abdicado en Alcira, murió de camino hacia Valencia. No obstante otros, basándose en la Crónica de Ramón Muntaner señalan la residencia real de Alcira como lugar del fallecimiento, tras el cual fue trasladado ya cadáver a la capital del reino y posteriormente al monasterio de Poblet donde fue enterrado definitivamente.
Alfonso I, en 1286, le concedió la facultad de celebrar ferias. La villa tomó parte activa en la guerra de La Unión, participó en las Cortes del Reino y ejercitó un papel destacado en el Compromiso de Caspe.
Tuvieron convento en la ciudad los jerónimos (Monasterio de Santa María de la Murta, 1401), las agustinas (Santa Lucía, 1536), cuyo convento gozó de la protección de la reina Margarita de Austria, los franciscanos (Santa Bárbara, 1539), los trinitarios (San Bernardo, 1558), los capuchinos (La Encarnación, 1614), etc. De todos ellos, La Murta fue el cenobio más destacado, ya que había contado desde su fundación con la protección de importantes familias aristocráticas como los Serra, los Vich o los Vilaragut, así como importantes personajes del alto clero como el cardenal Cisneros o el patriarca San Juan de Ribera, y de la realeza, tras la visita y estancia en el monasterio, en 1586, del rey Felipe II, y sus hijos, el príncipe Felipe (futuro Felipe III de España) y la infanta Isabel Clara Eugenia (futura gobernadora de los Países Bajos).
Los siglos XVI y XVII supusieron un receso en el orden político y económico. Se segregaron de la villa: Carcagente, Guadasuar y Algemesí, y sufrió los efectos de la expulsión de los moriscos (1609).
En la Guerra de Sucesión Alcira se declaró partidaria del archiduque Carlos por lo que Felipe V, tras vencer la guerra, abolió todos sus fueros y privilegios. Durante la guerra contra los franceses, en 1811 se trasladó a Alcira la Junta de Defensa de la provincia. En 1814 la ciudad recibió la visita del rey Fernando VII.
En 1820 se crea el partido judicial de Alcira. En 1853 llega el ferrocarril a la villa. El 8 de agosto de 1876, Alfonso XII, en consideración a la importancia que por el aumento de la población y desarrollo de su industria y su comercio había conseguido la villa, le concedió el título de ciudad. En 1885, Alcira se prestó al insigne doctor Jaume Ferrán Clua para que experimentara la vacuna anticólera.
El dictador Francisco Franco visitó la ciudad en 1939, finalizada la Guerra Civil Española, realizando una segunda visita en 1947. El desarrollo de la industria así como el cultivo y comercio de la naranja, que devino en importante fuente de divisas para la economía nacional, motivó también la visita a la ciudad en 1961 del príncipe Juan Carlos de Borbón, futuro rey de España. En este contexto se celebró en 1964 el VII Centenario de la Acequia Real del Júcar bautizada por Jaime I en 1264 con el nombre de Acequia Real de Alcira; actos que fueron presididos por Cayetana Fitz-James Stuart, duquesa de Alba, que tributó en el Ayuntamiento un homenaje a la ciudad con una placa conmemorativa instalada en un muro del salón Noble. En 1970 el príncipe Juan Carlos realizó una nueva visita a la ciudad, esta vez acompañado por la princesa Sofía. Fueron llevados al Huerto de Rosales para contemplar los naranjales.
El Júcar, azote de la población, ha provocado daños a la ciudad a lo largo de su historia. Las riadas de 1320, 1473, 1779, 1864,1982 y 1987, entre otras, son buen ejemplo, pero es el 20 de octubre de 1982 cuando se produjo una de las más trágicas páginas de la historia de Alcira: la Pantanada de Tous. La presa de Tous reventó y toda la comarca permaneció inundada bajo las aguas del Júcar, en un episodio que en estos momentos no está aún suficientemente aclarado. Durante esos días se produjo la visita de los reyes Juan Carlos I y Sofía y del papa Juan Pablo II al Santuario de Nuestra Señora del Lluch, desplazándose para ello en helicóptero hasta la explanada de la muntanyeta del Salvador, donde el sumo pontífice de la Iglesia Católica ofició una Misa.
Actualmente la ciudad viene marcada por un carácter tendente a la descentralización respecto de la capital, Valencia. Esto ha permitido que se hayan desarrollado los servicios necesarios (financieros, tributarios, jurídicos, comerciales, sanitarios y educativos) para dar cobertura a los alcireños y demás habitantes de las poblaciones circundantes y comarcas vecinas.
La Ruta dels Monestirs se dirige al centro de la ciudad pasando por la avenida Josep Suñer Orovig, Verge de la Murta, Cristobal Monterde, Avenida del Parc, Hort dels Frares, Santa Rita, Escoles Pies, Plaza Major, y Avinguda dels Sans Patrons. Allí encontramos los Casalicios, con las imágenes de los patrones de Alzira, Sant Bernat, María y Grácia, Sobre los que fué el Pont de Sant Bernat, entrada a la Vila de Alzira.
La Vila de Alzira conserva el trazado urbano medieval de la ciudad. Su planta forma un triángulo con el vértice apuntando al Xuquer y la base redondeada hacia el Arrabal, se estructura entorno al Carrer Major que partía de la iglesia de Santa María, actual cuartel de la Guardia Civil, hasta la Casa Consistorial, Plaça de Santa Caterina y accesos al Pont de Sant Bernat. El nombre de sus calles y plazuelas se remontan a aquella época, Morera, Carbó, Pou, Salinería. En 1899 se decide derribar las murallas facilitando el ensanche, con la anulación posterior de primitivo cauce del río. En la posguerra se inicia la construcción de una gran avenida. En la Vila la ruta discurre por las calles Major y Sant Roc, hasta llegar al MUMA, en donde daremos por finalizada esta ruta de hoy, y también al final de la Ruta dels Monestirs-El Pas del Pobre.
Gracias por la ayuda en la descripción de la ruta a Guia de senderisme del GR-236 y es.wikipedia.org
Hasta pronto.

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